jueves, 7 de diciembre de 2017

Sensibilidad a información sensible.

El otro día leí una frase (atribuida a Francisco Guzmán) que decía que "cuanto más sabes, más te das cuenta de lo que te queda por aprender". Estas últimas semanas he sido muy consciente de ello. Y eso que ya partía de una base desde donde construir. Pero cuanto más leo, más se tambalea lo que creo que sé, o creía que sabía. Se me presentan dudas que antes no tenía, me replanteo lo que creía que sabía, y se me hace difícil integrar lo que leo, con lo que sabía y con lo que creía que sabía, tanto a nivel consciente como inconsciente. De modo que ya no sé qué sé, que creo que sé y que no sé. Lo único que sé es que todavía me falta mucho por saber. Deduzco que, a estas alturas, en este momento, en esta parte del proceso, es lo normal. 

También es cierto que, cuanto más sabes, más sensible eres a cierta información. De un tiempo a esta parte hago bastantes conexiones entre lo que leo y lo que sucede a mi alrededor. Conversaciones, acontecimientos, pensamientos. ¿No os ha pasado?. 

El otro día me pasó con un fragmento de una película que todavía no he visto terminar: la vida de Pi. La parte que me interesó del fragmento tiene poco que ver con el tema trata en esa escena, que es la religión de Pi (Piscine) y su familia durante la cena en familia (Pi se cría en una familia hindú, pero en la entrada en la adolescencia entra en contacto con el cristianismo y el islam y empieza a seguir las tres religiones), sino más bien desde la construcción de la identidad personal, aunque está relacionado.

Padre: Está exquisito, es el mejor plato que hay en la mesa. Vosotros os lo perdéis. Solo te falta convertirte a tres religiones más, Piscine y te pasarás la vida de vacaciones.

Hermano (Raví): ¿vas a ir a la Meca este año?¿o a Roma para que te coronen como el Papa Pío?

Madre: Raví, tú no te metas. Al igual que a ti te gusta el críquet, Pi tiene sus intereses

Padre: No, a Raví no le falta razón, no puedes ser seguidor de tres religiones distintas a la vez, Piscine.

Pi: ¿Por qué no?

Padre: Pues porque creer en todo al mismo tiempo es exactamente igual que no creer en nada en absoluto.

Madre: Es joven, está buscando su rumbo.

Padre: ¿Y cómo se puede buscar un rumbo si no se elige un camino? Escucha, en lugar de ir saltando de una religión a otra, ¿por qué no empiezas por razonar? En unos pocos siglos, la ciencia nos ha aportado más información sobre el universo que la religión en diez mil años.

Madre: Eso es cierto. Tu padre tiene razón. La ciencia puede enseñarnos más sobre lo que hay fuera, pero no sobre lo que hay aquí dentro (mientras se toca el pecho).

Padre: Ya, algunos comen carne, otros comen verdura. No espero que los cuatro estemos de acuerdo en todo, pero preferiría que decidieras creer en algo con lo que yo no estoy de acuerdo antes que ver cómo lo aceptas todo a ciegas. Y para eso, hay que pensar racionalmente. ¿Lo has comprendido? 

(Pi asiente con la cabeza en silencio)

Padre: Bien.

Pi: quiero recibir el bautismo. 

(Miradas atónitas desde la mesa)


En términos de identidad personal (y aquí viene parte de las cosas que se me ocurrieron con este fragmento de un minuto escaso): ¿Cómo se puede buscar un rumbo si no se elige un camino? (Já, Laura, pregúntaselo a tu brújula que no señalaba el norte) ¿Cómo sabe Pi con qué religión se identifica sin explorar más opciones que la que tiene por la influencia de su contexto, a menos que explore? Aunque el momento evolutivo en el que se encuentra, es el normativo para la exploración de todo tipo de formas de vida, opciones y roles. ¿Puedes encontrar el rumbo durante el camino? ¿Puedes descubrir el camino mientras lo construyes? ¿O estás construyendo algo que no existía previamente? ¿La identidad como construcción es combinable con una identidad como descubrimiento? ¿Puede que en parte? ¿Son incompatibles o una podría incluir a la otra? Según Zacarés e Iborra (2006), "la diferencia primaria entre autoconstrucción y autodescubrimiento es la distinción entre camino y destino".

"Cuanto más sabes, más te queda por aprender".

Esto es solo una pequeña aproximación, seguimos en construcción. Próximamente más.



Zacarés, J. J., & Iborra, A. (2006). ¿ Es posible la optimización del desarrollo de la identidad en la adolescencia? Intervenciones más allá del autoconcepto. Cultura y educación, 18(1), 31-46.

martes, 24 de octubre de 2017

Recalculando ruta

Ella: Entonces, ¿qué fue lo que más te llamó la atención?

- Hubo varios asuntos que fueron encendiendo bombillitas en mi cabeza

Ella: ¿Bombillitas? ¿En serio?

- Es una forma de hablar. Según él iba hablando, cada asunto que yo consideraba importante se iba encendiendo. Hay gente que organiza los asuntos por carpetas, yo lo hice por bombillas, en ese momento. Se iban encendiendo si era importante.

Ella: (Silencio)

- ¿No vas a decir nada?

Ella: Voy a esperarme. Seguro que todavía puedes superar lo de las bombillitas en esta conversación de alguna manera.

- Voy a hacer como que no he oído nada.

Ella: Mejor.

- ...

Ella: ¿Y por qué crees que eran importantes?

- ¿Cuándo algo es importante?

Ella: Tú sabrás.

- Considero que eran importantes porque eran asuntos que le estaban afectando, y no solo en un dominio. En varios.

Ella: ¿Dominios? ¿Hola?

- Contextos, ámbitos...

Ella: ¿Y no podías decir contextos?

- Qué paciencia...

Ella: Así que le hiciste Counselling.

- Solo empecé a explorar el asunto.

Ella: Entonces hiciste counselling

- ¿Tienes que ponerle etiquetas a todo? 

Ella: ¿Y sacaste algo en claro?

- Más preguntas que respuestas.

Ella: Repito, ¿qué fue lo que más te llamó la atención?

- Lo perdido que estaba. Conecté muy rápido con las crisis de identidad y la adultez emergente.

Ella: ¿De qué hablasteis?

- La conversación estuvo en bucle con "Qué quieres hacer?" "No lo sé" "¿Cómo te ves en cinco años?" "No lo sé" ¿Qué es lo que te gusta?" "No lo sé". 

Ella: ¿Y el problema es...?

- No estoy hablando de un veinteañero. Treinta y cinco. ¿Se supone que es un adulto? Más que un adulto, por la conversación lo incluiría en la adultez emergente. ¿Con treinta largos?.

Ella: ¿Y el TFM no defendía que a mayor edad, había una identidad más definida y se conseguían mayores funciones de identidad?

- ¿Estuviste atendiendo?

Ella: Yo estaba allí. Pero independientemente de eso, ¿qué más te llamó la atención? ¿Que otra bombillita se te encendió? (Risita ahogada)

- Vete a la mierda.

Ella: Perdón.

- Me llamó la atención que no había continuidad, no había sentido de dirección. Había una gran laguna llena de condicionantes. Lo que me gusta. Lo que la empresa espera de mi. Lo que me becan no me gusta. Lo que me gusta no es lo que me piden, y no me becan.

Ella: ¿El contexto influye?

- Aquí, ahora, en esta persona, es fundamental. ¿Cómo lo gestiona él?. Huyendo, por ahora. ¿Es el contexto el que ha hecho que no tenga un objetivo claro?, ¿o son las demandas de la sociedad, las que finalmente están alargando el paso hacia la adultez?

Ella: Así que, por edad, es un adulto.¿Cuáles son los criterios para la adultez? ¿Hasta que no los cumples no eres adulto? ¿O eres adulto por la edad que tienes independientemente de los criterios?

- Esta conversación podría ocuparnos horas.

Ella: No te vayas del tema, ¿tienes respuestas para eso?

- Todavía no, pero espero tenerlas pronto.


viernes, 6 de octubre de 2017

Introspectiva. Segunda parte.

"En realidad, cuando me he levantado esta mañana sí que sabía exactamente quién era, 
pero me temo que desde entonces, he sufrido varias transformaciones". 
Lewis Carrol - Alicia en el país de las maravillas.


Esta tarde me he ido de excursión. Siempre me ha gustado ir de excursión. Encontrar sitios nuevos, conocer a las personas que me encuentro por el camino, disfrutar del paisaje, hacer alguna foto y llevarme algún recuerdo, para que cuando vuelva a casa, sea más sencillo volver allí. Lo bueno de mis mapas es que puedo volver y si cierro los ojos, estoy allí. Lo bueno de las brújulas, es que te ayudan a llegar al lugar, a veces incluso mejor que un mapa. A veces te ayudan a llegar al mapa. Y a veces ninguna de las dos. Yo siempre fui mala orientándome en las clases de educación física, cuando te daban un mapa y tenías que orientarte en el espacio. Ni siquiera con una brújula. Lo que no deja de tener cierta gracia.

Durante la excursión de hoy he vuelto a un sitio que ya conocía. Pero es un sitio que va cambiando. No es el mismo cada vez que voy. Aunque por una parte lo es. O a lo mejor la que cambia soy yo. O cómo me relaciono con el sitio, lo que es bastante probable. "Cuando cambias el "desde", cambias aquello a lo que atiendes". El caso es que he vuelto a un sitio, por un motivo o por otro. Alguna frase con la que he conectado me ha hecho volver. 

En ese sitio, el verano comenzaba a despuntar, aunque todavía no hacía demasiado calor, ni demasiado frío. Era un lugar donde a veces andábamos descalzos, se producían combates, podías dejarte seducir e incluso trascender. No escribí de esos días más que una foto y un poema. Hoy tampoco es el día. Pero descubrí muchas cosas esos días (no diré cuántas son "muchas" y a qué me refiero con "cosas") y corrobora mi teoría de que la magia está en todas partes. 

Estoy agradecida por lo mucho que entregué, pero más aún por lo que recibí. Y a día de hoy, sigo descubriendo gracias a esos días. 

Alguien dijo ese día que lo contrario de fluir, es quedarse estancado. 
Y yo ya solo fluyo. 



lunes, 18 de septiembre de 2017

Introspectiva. Primera parte.

Reorganiza, acumula, enfoca y lánzate al vacío.
Sólo así podrás mantenerte entero. 

Ella:  Vaya, si es la desaparecida...

- No empieces con la coña, que no me he ido precisamente de juerga...

Ella: A mí me has tenido encerrada desde la última vez, no te he visto el pelo en todo el verano

- No me vengas con esas, que decidiste salir en junio y casi te cargas el TFM justo al final.

Ella: Perdona, pero yo no salí en junio. Tú me sacaste ese día.

- Qué pesada eres...

 Ella: ¿Por eso tengo nombre? ¿Aun a riesgo de que parezcas más loca todavía?

- ¿Más? ¿Aún?

Ella:No me hagas hablar.

- Tienes nombre porque ya te encargaste en junio.

Ella: Mira, vamos a dejar el tema... además, desde la última entrada del guerrero estás más...

-.¿..más?

Ella: Intensa de lo normal.

- Voy a empezar a pasar de tus comentarios.

Ella: ¿Qué tal vas de eso que tenías?

- ¿A qué te refieres?

Ella: A tu rumiación tóxica.

- Hablas como si fuera una enfermedad.

Ella: (Carraspeo).

- He tenido un proceso curioso este verano.

Ella: ¿Un proceso de qué?

- A nivel de identidad

Ella: ¿Por qué?

- En su momento no estaba en predisposición de pensar en nada. Ahora sí.

Ella: Proceso, en predisposición... no sé qué te ha pasado este año, pero si le sumamos más palabrejas que usas raras rollo transiciones...

- Calla. He notado cierto... ajuste.

Ella: ¿Ajuste?

- No te lo sé explicar. Todavía estoy explorando sobre ello.

Ella: ¿Y no será un poco síndrome de Estocolmo? Que tú eres mucho de síndromes, como el de la pata de la tortuga...

-  ¿No hay un botón aquí donde sacarte el dedo?

Ella:Me dejas con la intriga. ¿No has llamado a la entrada "introspectiva?"

- Sí, hasta donde yo quiera.

Ella: Y luego la mala soy yo.

- ¿Cuál crees que es el principal problema?

Ella: ¿Tuyo?

- No puedes dejarme tranquila ni un segundo.

Ella: Eres tú la que no te dejas tranquila.

- Haces que esos desastres vengan de forma recurrente a mi mente
 
Ella: Sin esos desastres no serías quien eres.

- A veces me da la sensación de que nos escudamos en frases como esas para intentar sentirnos menos culpables.

Ella: ¿Eso lo has aprendido este verano?

- ¿Ya te has tenido que cargar la magia?

Ella: ¿Publicarás esta conversación o la dejarás en borradores como las otras que hemos tenido?

- Aun no lo sé.

Ella: Esta conversación es... un montón de incoherencias.

- Pero, ¿tú estás conmigo o contra mí?

Ella: Contra ti siempre.





jueves, 15 de junio de 2017

El guerrero corta las cadenas


Nunca más será el mismo lugar. 
Nunca más seremos los mismos. 



"Durante largo tiempo has sido esclavo de tu debilidad. 
Hay una tarea delante de ti. 
Sabes que debes hacerlo, pero lo has estado postergando. 
Ya sea porque será doloroso, o porque te sientes incapaz de hacerlo. 
Pero no puedes dejar de oír tu voz interior. 
En algún momento deberás tomar las riendas del carruaje. 
Así es que asume tu condición de Guerrero y cumple con tu deber ahora. 
Es un acto ciego, sin arrepentimiento posible una vez iniciado. 
No prestes atención ni a tu comodidad, ni a tu pereza ni a tu indulgencia. 
Menos aún a los ignorantes de piel mustia y mirada opaca. 
Blande el hacha y corta las cadenas. 
Sólo entonces serás liberado."

El Oráculo del Guerrero. Lucas Estrella.

lunes, 5 de junio de 2017

La botella de plástico.

Estoy contigo y soy tú,
Convivo agusto con mi hermana, la certeza, tus certezas...

Hace poco me han dicho esta frase "aprender se aprende aprendiendo". También "aprender a solucionar problemas se aprende teniendo problemas, no solucionando problemas de los demás". Por lo tanto, a gestionar la incertidumbre se aprende... igual. 

Pero no soy vieja. De hecho no soy vieja ni joven. 
Soy.

Desde que empecé Counselling, además del empeño puesto en los contenidos de la asignatura; y también en los procesos, en llevarlo a la práctica, y en saber cómo llevarlo, han sucedido varias cosas, pero el asunto principal ha sido la incertidumbre, que ha movido con hilos todo lo demás. Pero, ¿qué es incertidumbre? ¿Qué significa incertidumbre? ¿Al menos para mi? 

Y soy desde que pusisteis nombre a las certezas llamándolas aire, agua, tierra y fuego; 
desde que le pusisteis nombre al Sol. 
Necesitastéis y necesitais poner nombre a las cosas.
¿Qué serían las cosas si no tuvieran nombre? 

Para mí es ese constante no saber. No saber qué esperar, qué va a pasar, cómo, cuándo y por qué. Guiarme de mis mapas, de lo que yo interpreto, de lo que yo creo que entiendo, y a partir de ahí, hacer lo que creo que tengo que hacer, suponiendo que lo hago bien, sumándole puntos a mi inseguridad y provocando un desequilibrio en mi autoexigencia. Tomarte las cosas en serio sin ser consciente de si es correcto. Y al mismo tiempo, discutir contigo misma porque no te queda más remedio que fiarte de ti. Aunque no lo sepas. Y lo que es peor, aunque no confíes. 

Soy tus referencias que ahora son y luego ya no... 
No soy todo; pero todo es yo

Lo bueno y malo de la incertidumbre es el vacío legal que deja. En lo deseable. En lo esperable. 


Soy la libertad y el yugo.
Soy la libertad del pensamiento y la relación.
Soy el yugo de las certezas que reconozco que todas y todos -como humanas y humanos -necesitáis.


Y en la capacidad de cambio y transformación. ¿Qué sentido le das? ¿Por qué es importante? ¿Qué significa para tí que lo hace excepcionalmente valioso? Aun no estoy segura de qué es lo que sé, sé que hay cosas que aún no sé, que hay cosas que creo que sí, y que hay otras que día a día se van acomodando. Y lo notas. Te transformas. ¿Cómo lo notas? Porque lo sabes. No eres la misma persona. Y no volverás a serlo, aunque cambies. Como la botella de plástico. 

Cambiar de lugar la botella de plástico.
Es un cambio. De lugar. La botella es la misma. 
Si la quemas: revolución.
La botella ha dejado de ser lo que era y ha pasado a ser otra cosa. 
La botella no tiene nada que ver con lo que era antes. 
No volverá a ser la misma. 

Como yo.
Nunca somos iguales, siempre estamos en procesos, en transiciones, en cambio y transformación. ¿Por qué ha sido importante Counselling? ¿Qué es lo que lo hace distinto al significado que le dan otras personas? Por el significado que le doy. Por mi mapa. Somos significados. 

No solo es importante lo que aprendo y cómo lo aprendo, que desde hace poco, pongo más empeño en entender ese cómo, sino todo en lo que ha desembocado Counselling. Tanto desde mi perspectiva de Counsellor como de cliente, sobre todo a nivel personal.

Una de ellas es a gestionar la incertidumbre, tanto en mi rol de cliente como de counsellor. En una sesión de Counselling no sabes qué vas a hacer o qué preguntas vas a realizar, ya que tiene que adaptarse a cada persona, es un proceso dinámico que se construye entre los dos, en interacción. Permitiendo que la persona explore su punto de vista a partir de una indagación compartida.

El diálogo es generativo.
La transformación ocurre en el diálogo y a través de él. 

No llevarlo todo bajo control puede producir (y de hecho, produce) incertidumbre. A mi, por lo menos. A lo largo de las sesiones tenía cada vez más dudas y menos certezas, tardé en descubrir que de eso se trataba. Que se estaban generando espacios de aprendizaje. Que el objetivo no era ser consciente de hacer buenas preguntas, sino de reflexionar junto al otro, ver lo no visto, hacer explícito lo implícito.

Lo importante no es lo que yo le diga, 
sino que el diga lo que espera de mi, que cree que puedo hacer.

Y que a partir de las respuestas de la otra persona, indagar, ya que aprendemos de la experiencia. En mi caso parece que a veces se me olvida,  y sigo buscando la receta, saber que lo hago bien porque alguien que sabe más me lo dice, confundiendo la certidumbre, la destreza y las técnicas con la competencia.

Todos los participantes cambian porque cada uno construye algo nuevo 
y diferente a partir de compartir, explorar, conectar 
y entrelazar las voces propias y de los otros. 

Mas allá de las preguntas, vuelvo al proceso de aprender a construir significados. En saber que yo no soy la que tiene que producir cambios, sino que se producen entre los dos. 


Somos significados y significamos conceptos muy diferentes paralas diferentes personas. 
También para nosotros mismos. 
Entender todos los significados atribuidos a una sola persona es imposible, 
por eso no podemos decir cómo actuar ante una persona que nos consulta por el motivo que sea




 
Lo que si que podemos hacer es dialogar, hablar, charlar y aprender a pensar bonito. 
Pensar con. 


Hay más, pero... 

Continuará...

martes, 9 de mayo de 2017

En prácticas.

Hace poco vi que una amiga tenía conversaciones consigo misma en su blog. Yo las tengo mucho mentalmente, pero nunca me había planteado hablar por chat en tiempo real con mi otro yo. Descubrí en psicología de la comunicación que lo de hablar conmigo misma mentalmente no era una ida de olla mía, sino que se le conoce como comunicación intrapersonal. Y menos mal, porque no solo hablo sino que también discuto conmigo misma, y además suelo perder. Así que, allá voy, explorando un juicio.

- ¿Sabes de esa gente que sólo puede trabajar bajo presión? ¿Cuando la fecha límite está cerca? Pues yo no puedo.
+ ¿No puedes?
- No
+ ¿Y eso desde cuándo?
- Desde siempre
+ ¿Desde siempre? ¿Puedes especificar?
- No
+ ¿Cómo sabes que no puedes trabajar bajo presión?
- Porque cuando me mandan un trabajo con la fecha límite cerca, me bloqueo.
+ ¿Qué quieres decir con que te bloqueas? 
- Me agobio y no sé... quiero hacerlo bien pero veo que no sale nada que merezca la pena.
+ ¿Y qué pasa cuando te bloqueas?
- Que creo que no seré capaz de hacerlo
+ ¿Esto te pasa en todas las situaciones? ¿O solo en las de la universidad?
- ...
+ ...
- En el trabajo no me pasa
+ Así que ya no te pasa en todas las situaciones en las que estás bajo presión.
- Supongo que no.
+ ¿Por qué en el trabajo no te pasa? ¿Que situaciones vives en el trabajo bajo presión?
- Ha habido días en los que he tenido que llevar yo sola un departamento.
+ ¿Había gente?
- Mucha
+ ¿Y qué pasó?
- Nuestro jefe no estaba, estaba yo sola en la sección, había mucha gente y tuve que dar instrucciones sobre qué hacer a otros jefes y a otros compañeros de otros departamentos que venían a echar una mano y no sabían hacerlo.
+ Y fuiste capaz
- Sí
+ ¿Y qué tiene de diferente esa situación y la de la universidad?
- ...
+...
- Supongo que la importancia que le doy.
+ ¿Es diferente?
- Para mí sí, sabes que en la universidad me exijo mucho
+ Te exiges mucho siempre, deberías pisar el freno.
- Pero en la universidad más
+ ¿Qué tiene de diferente? 
- Lo otro es transitorio, me esfuerzo el doble en hacerlo bien en la universidad para poder dejar lo otro atrás.
+ ¿Y dónde está el problema ahora?
- Creo que no llegaré a tiempo.
+ Tienes tiempo de sobra. Es en julio.
- Pero no sé si el suficiente para hacerlo bien
+ ¿Y si lo haces y ya está? Al fin y al cabo, con aprobarlo te vale. 
- Me gusta hacer las cosas bien, sino prefiero no hacerlo.
+ Hay más convocatorias.
- Ya, pero no. 
+ ¿Por qué no? Sabes que no hay nada ahí fuera esperándote cuando acabes esto.  
- Deja de hacer eso.
+ Como quieras
- ...

Si hay algo que siempre intento es encontrarle utilidad a lo que estoy aprendiendo, y en este caso, practicarlo. Aunque no sé si lo hago bien o mal, sé que se puede mejorar, por lo que a falta de conejillo de indias hasta el fin de semana, me he propuesto voluntaria, y así podía ver qué tipo de preguntas me hacía y cómo me afectaban a la hora de contestarlas. También es verdad que es un juicio relativamente sencillo de explorar porque es algo a lo que le he dado ya vueltas, (y que además, aun puede explorarse más) por lo que otro asunto (o incluso este) en una conversación dialógica me hubiera dado más opciones que no contemplaba. El blog me ha parecido un buen sitio ya que aunque no soy nada dada a hablar de mí, escribir en el blog produce un extraño efecto en mí que hace que no pare. O a lo mejor no. A lo mejor me lo estoy inventando. Quién sabe ;)

La semana que viene vamos tener una sesión, en principio individual, con personas que van a venir a Counselling, y curiosamente ya me he puesto de los nervios. Ese otro yo me hace plantearme cuestiones del estilo: ¿crees que serás capaz de hacerlo? ¿cómo sabes que lo estás haciendo bien? ¿y si las preguntas que le haces no sirven para indagar? ¿y si no consigues que haya sintonía? ¿y si... y si...? Y me dan ganas de dar un pisotón al suelo y decir, ¿y por qué no?. Pero al final siempre pierdo en la discusión.

Esta mañana he compartido mis dudas con una amiga, y me ha hecho ver que quizá estaba más preocupada por las preguntas que tenía que hacer para explorar, que en la exploración propiamente dicha. Y tenía razón. No sé qué pensará mi alter ego de esto. Pero debería relajarme y dejar que la cosa fluya.

jueves, 27 de abril de 2017

Counselling en la cocina

Esto no estaba preparado. Lo juro. Tampoco tenía preparado hacer una sesión de Counselling en la cocina. De verdad. De hecho, no sé si puedo llamarlo Counselling. Solo sé que he comenzado a explorar. Pero empezaré por el principio. 

Que últimamente doy vueltas en círculo al mismo tema no es novedad. Pero hoy he ido más allá. No he pensado acerca de la identidad profesional, sino en la identidad en medio de un proceso de cambio, de un ritual, el de mi cumpleaños. He explorado el asunto con otra persona. Con mi padre. Voy a recrear un poco de la conversación:

+ Hoy cumples 26 años... y parece que fue ayer cuando jugábamos en la playa. 
- Lo sé...Oye papá, ¿tú cuando empezaste a sentirte un adulto?
+ ¿Qué quieres decir? 
- Tengo 26 años pero... me siento como alguien de 20... en vez de alguien que cada vez está más cerca de los 30. ¿En qué momento pasas a sentirte un adulto? 
+ Yo siempre me he sentido igual. 
- ¿A qué te refieres con igual?
+ Yo me miro en el espejo y no me siento como alguien que tiene 56... yo me siento como antes, siempre me he sentido igual, aunque mi aspecto cambie.
- ¿Qué quieres decir con igual? ¿Igual que cuando? 
+ Igual que cuando tenía 30.
- ¿Por qué cuando tenías 30 y no cuando tenías 20?
+ Supongo que en mi vida han pasado cosas importantes cuando tenía 30, por eso no puedo quedarme en los 20.
- ¿Qué quieres decir con cosas importantes?
+ Cosas, momentos que pasaron... nacisteis vosotras... también, por muchos motivos, tengo suerte de estar aquí, sabes que me han pasado cosas que me han hecho estar cerca de la muerte.

(Silencio donde ambos estamos en algún lugar lejos de esa cocina).

- Yo no dejo de pensar en las cosas que haré cuando "sea mayor", parece que con 26 sigo sin considerarme adulta.
+ Yo sigo sintiéndome joven pero con más responsabilidades. 
- ¿Quieres decir que empiezas a sentirte como un adulto cuando tienes responsabilidades?
+ ¿Hablas de madurez? Yo creo que eres una persona madura.
- No, yo también creo que soy una persona madura, pero no hablo de eso. No me siento como alguien que tiene casi 30.
+ No tienes casi 30.
- Pero me falta poco.No sé si hay algún momento en el que de repente, empiezas a sentirte diferente. Si de repente, dejaré de sentirme como ahora, y me sentiré como se supone que se sienten los adultos. 
+ ¿Cómo se supone que se sienten los adultos?

Lo sé. Cumplir años me sienta fatal. El tema ha derivado por muchos sitios. Pero los inicios se remontan a mi crisis existencial. No sé qué quiero hacer cuando "sea mayor" (si recuerdo la foto de "sigo pensando en las cosas que haré cuando sea grande" de la anterior entrada) y de ahí he pensado en ese "cuando sea grande". Mierda, ¿y eso cuándo se supone que es?

Pero no me he quedado agusto con el tema. Y he seguido, pero con gente de mi edad. A esta parte de la conversación la llamo: "Counselling en la barra de un bar". 

- ¿Te sientes un adulto? 
+ ¿A qué viene eso? ¿es una pregunta trampa?
- Ojalá. No, en serio, ¿te sientes adulto? 

(Lo piensa un rato. Va a decirme la verdad, porque mira hacia la izquierda.)

+ No, no me siento un adulto. 
- ¿Qué crees que es ser adulto?
+ Me vas a dar la tarde, ¿no?
- Sí. 
+ No sé qué es ser adulto porque no me siento como tal, pero sé que no estoy preparado para hacer cosas que hacen los adultos. 
- ¿A qué cosas te refieres? 
+ Irme a vivir con alguien, casarme, tener hijos, una hipoteca
- Entiendo. ¿A qué crees que se debe?
+ Presupongo que nos han hecho sentir siempre que nunca estamos lo suficientemente preparados para nada, y han creado a una generación de idiotas. No terminamos de sentirnos adultos nunca. O al menos, por ahora. 


Todavía estoy sacando conclusiones, pero en ambas conversaciones se ha llegado al mismo punto: antes las cosas eran diferentes, con 16 trabajabas, con 25 te habías casado, cambiar de trabajo era relativamente fácil, y te podías independizar (de verdad) cuando quisieras. ¿Y eso quién lo hace ahora? Recibimos el mensaje de que nunca estamos suficientemente preparados, y no lo digo yo, en parte, lo dice Meg Jay, o al menos dice, que retrasamos más las cosas para no tomar decisiones importantes. Meg Jay dice que los 20 es la edad y el momento crítico en el desarrollo adulto y que si hay algo que queramos cambiar es el momento de hacerlo, pero, ¿por qué no lo hacemos? ¿por qué esperamos a hacerlo en un futuro?

lunes, 3 de abril de 2017

Dulce introducción al caos.

"Él nunca había tenido un rumbo fijo. Aunque lo buscaba. Aunque no lo sabía. No tenía ninguna preferencia sobre qué ser, pero quería ser algo. ¿El qué? No lo sabía. Ni sabía por dónde empezar. No veía que encajara en ningún lugar. Tampoco tenía intereses comunes al resto, ni gustos parecidos, ni por supuesto, aficiones parecidas. Dire Straits, Bram Stoker y Tarantino no encajan mucho dentro de determinado rango de edad, aunque él disfrute con un solo de guitarra de Sultans of Swing. 

Él siempre había sido callado, tímido, introvertido y poco seguro de sí mismo.  A él le cuesta pedir ayuda. Y confiar en alguien. Y por supuesto, tratar asuntos en voz alta. Tampoco sobresalía especialmente en nada, siempre había otros que eran mejores en algo, sacaban mejores notas, destacaban en alguna habilidad. Con ganas de aportar cosas nuevas, pero con una mochila tan grande de inseguridades que casi no le dejaban dar un paso. Creería que eso cambiaría con el tiempo, con la edad y con la experiencia. También siente que no tiene nada que aportar. Pero también sabe que no puedes obtener distintos resultados si siempre haces lo mismo, porque elegir no hacer algo es también una elección. 

Por supuesto, no tenía nada claro lo que quería hacer con su vida. Por supuesto, ahora tampoco. Él no se encuentra. De hecho, él ahora está más perdido. ¿Qué hacer cuando la brújula deja de señalar el norte? El tiempo se acaba. Él sigue explorando, pero no hace más que perderse. Tic tac. No sabe qué quiere ser, no sabe cómo encontrarse, no sabe qué hacer después. Le gusta un poco de esto y un poco de aquello, pero no conoce lo suficiente para saberlo. No quiere acomodarse en algo que le hace sentir vacío, aunque es más fácil que encontrar un puerto seguro al que amarrarse, a salvo de las tormentas. Parece que todos encuentran su sitio, antes o después. ¿Será él tan autoexigente,tan inseguro, y al mismo tiempo, tan inconformista, que no termina de ubicarse? ¿Se puede ser todo eso a la vez? ¿En qué momento ésto ha pasado de ser asunto a inquietud? Realmente no tiene cinco asuntos a tratar. Tiene uno, pero es un desplegable. Y eso que no le gusta el drama.".
 


Y por supuesto, él nunca fue él.

jueves, 16 de marzo de 2017

¿Y tus sueños? Los cambié por un trabajo estable...

En el camino en el coche desde la universidad hasta casa solo podía pensar en una cosa: tengo que escribir esto en el blog. ¿Y qué es esto? Las respuestas a las preguntas emergentes en mi identidad. Es curioso como a veces recibes respuestas sin formular preguntas. Y cómo infieres respuestas sin ser exactamente las respuestas que te dan. Solo con lo que necesitas, escoges la parte que se adapta a ti y te la guardas. No sé hasta qué punto esto es bueno. 

Como lo de hoy. 

Llevo unas semanas en plena crisis existencial. Mentira. Llevo casi un curso de crisis existencial. Personal. Profesional. Académica. (Y tenemos un largo etcétera). Pero en particular, las últimas semanas más aun. Y desde una perspectiva experiencial. 

La sesión de hoy estaba dirigida a alumnos de doctorado acerca de metodología cuantitativa analizando items de un cuestionario de identidad, por lo tanto, hoy tenía dos retos: el primero, volver a verle la cara a excel y al SPSS (y eso que en la carrera se la vi poco, porque me pasé la asignatura de medición calculando fiabilidad y validez calculadora y lápiz (y goma) en mano) y volver al blog, aunque es cierto que lo segundo ha sido provocado por lo primero. 

¿Qué hacía yo en una sesión de doctorado? Intentar encontrar algún tipo de explicación a partir de un cuestionario en elque había participado, y del que no me hacía falta saber resultados para ser consciente de que me había cargado la estadística (otra vez) con los datos extremos que puntuaba. Porque estoy más perdida que cuando empecé. ¿Tiene esto sentido? Pues por lo visto, sí. Y menos mal. 

Según Erikson, hay ocho crisis a lo largo de la vida, y una de ellas es la de identidad o difusión, que empieza en la adolescencia y no nos abandona, ya que en cada transición hay una nueva oportunidad de preguntarnos quiénes somos, qué queremos hacer...la identidad es algo que va cambiando, somos los mismos pero somos diferentes. James Marcia ha operativizado esto en dos variables: exploración y compromiso. Ha sido muy interesante a nivel general ver qué factores eran significativos en qué nivel de estudios (infantil, primaria, máster y doctorado) y en grupos de edad. 

Pero me quedo con dos conceptos: 

- A mayor compromiso, menos rumiación. 
- En formaciones de máster, hay más exploración de identidad que en otras formaciones.

  

Las personas que están dentro del grupo de doctorado, es también, por lo general, el grupo de más edad, y de hecho, exploran menos que los de máster, por la fase vital en la que se encuentran. No he podido evitar acordarme de la primera imagen: "¿y tus sueños? los cambié por un trabajo estable...", en contraposición a la otra: "estoy cada vez más cerca de los 30 y sigo pensando en las cosas que haré cuando "sea grande"... ¿será negación?". ¿Será negación o esa exploración en la que todavía nos encontramos como adultos emergentes? 

Dentro de esa categoría de "adulto emergente" o "adulto en potencia" en la que estoy, si empiezo a pasar por las fases de exploración amplia, compromiso adquirido, exploración en profundidad e identificación con el compromiso, hay incongruencias, y ahí está la crisis. En la identificación. O no. O no lo sé. 

A mayor compromiso, menos rumiación. ¿Significa esto que no tengo compromiso? ¿Esto es porque no me identifico? ¿Realmente no me identifico por una mala experiencia y estoy extrapolando? ¿Por eso me estoy comiendo tanto la cabeza, porque no hay identificación? Y aun así, en la titulación de máster es en la que más exploración hay, por lo que esto entra dentro de lo normal. Sé que si este cuestionario lo hago a principio de curso, el resultado hubiera sido distinto. Por eso sé que ahora estoy más perdida que en septiembre. Y estoy a ver si soy capaz de encontrarme.

Volviendo a ser nómada en 3, 2, 1...

martes, 31 de enero de 2017

¿Estás seguro de que el paracaídas funciona?

No pude evitar acordarme de las transiciones, del desarrollo profesional y del modelo FADS al ver esta ilustración de Sarah Andersen, relacionada con uno de los hitos de nuestra trayectoria profesional: cuando se acaba la universidad y ese salto hacia la "vida real" donde tienes que desempeñar unas competencias que se supone que has adquirido sin saber si el paracaídas funciona. 

Es ese salto al vacío, buscando un desarrollo, pero vacío al fin y al cabo, y miedo, de no saber si estás preparado, o de si el paracaídas se abrirá finalmente. ¡Adiós seguridad con un salto al vacío!


Ilustración extraída de Scribbles, S. (2016). Crecer es un mito.Barcelona: Bridge.