jueves, 27 de abril de 2017

Counselling en la cocina

Esto no estaba preparado. Lo juro. Tampoco tenía preparado hacer una sesión de Counselling en la cocina. De verdad. De hecho, no sé si puedo llamarlo Counselling. Solo sé que he comenzado a explorar. Pero empezaré por el principio. 

Que últimamente doy vueltas en círculo al mismo tema no es novedad. Pero hoy he ido más allá. No he pensado acerca de la identidad profesional, sino en la identidad en medio de un proceso de cambio, de un ritual, el de mi cumpleaños. He explorado el asunto con otra persona. Con mi padre. Voy a recrear un poco de la conversación:

+ Hoy cumples 26 años... y parece que fue ayer cuando jugábamos en la playa. 
- Lo sé...Oye papá, ¿tú cuando empezaste a sentirte un adulto?
+ ¿Qué quieres decir? 
- Tengo 26 años pero... me siento como alguien de 20... en vez de alguien que cada vez está más cerca de los 30. ¿En qué momento pasas a sentirte un adulto? 
+ Yo siempre me he sentido igual. 
- ¿A qué te refieres con igual?
+ Yo me miro en el espejo y no me siento como alguien que tiene 56... yo me siento como antes, siempre me he sentido igual, aunque mi aspecto cambie.
- ¿Qué quieres decir con igual? ¿Igual que cuando? 
+ Igual que cuando tenía 30.
- ¿Por qué cuando tenías 30 y no cuando tenías 20?
+ Supongo que en mi vida han pasado cosas importantes cuando tenía 30, por eso no puedo quedarme en los 20.
- ¿Qué quieres decir con cosas importantes?
+ Cosas, momentos que pasaron... nacisteis vosotras... también, por muchos motivos, tengo suerte de estar aquí, sabes que me han pasado cosas que me han hecho estar cerca de la muerte.

(Silencio donde ambos estamos en algún lugar lejos de esa cocina).

- Yo no dejo de pensar en las cosas que haré cuando "sea mayor", parece que con 26 sigo sin considerarme adulta.
+ Yo sigo sintiéndome joven pero con más responsabilidades. 
- ¿Quieres decir que empiezas a sentirte como un adulto cuando tienes responsabilidades?
+ ¿Hablas de madurez? Yo creo que eres una persona madura.
- No, yo también creo que soy una persona madura, pero no hablo de eso. No me siento como alguien que tiene casi 30.
+ No tienes casi 30.
- Pero me falta poco.No sé si hay algún momento en el que de repente, empiezas a sentirte diferente. Si de repente, dejaré de sentirme como ahora, y me sentiré como se supone que se sienten los adultos. 
+ ¿Cómo se supone que se sienten los adultos?

Lo sé. Cumplir años me sienta fatal. El tema ha derivado por muchos sitios. Pero los inicios se remontan a mi crisis existencial. No sé qué quiero hacer cuando "sea mayor" (si recuerdo la foto de "sigo pensando en las cosas que haré cuando sea grande" de la anterior entrada) y de ahí he pensado en ese "cuando sea grande". Mierda, ¿y eso cuándo se supone que es?

Pero no me he quedado agusto con el tema. Y he seguido, pero con gente de mi edad. A esta parte de la conversación la llamo: "Counselling en la barra de un bar". 

- ¿Te sientes un adulto? 
+ ¿A qué viene eso? ¿es una pregunta trampa?
- Ojalá. No, en serio, ¿te sientes adulto? 

(Lo piensa un rato. Va a decirme la verdad, porque mira hacia la izquierda.)

+ No, no me siento un adulto. 
- ¿Qué crees que es ser adulto?
+ Me vas a dar la tarde, ¿no?
- Sí. 
+ No sé qué es ser adulto porque no me siento como tal, pero sé que no estoy preparado para hacer cosas que hacen los adultos. 
- ¿A qué cosas te refieres? 
+ Irme a vivir con alguien, casarme, tener hijos, una hipoteca
- Entiendo. ¿A qué crees que se debe?
+ Presupongo que nos han hecho sentir siempre que nunca estamos lo suficientemente preparados para nada, y han creado a una generación de idiotas. No terminamos de sentirnos adultos nunca. O al menos, por ahora. 


Todavía estoy sacando conclusiones, pero en ambas conversaciones se ha llegado al mismo punto: antes las cosas eran diferentes, con 16 trabajabas, con 25 te habías casado, cambiar de trabajo era relativamente fácil, y te podías independizar (de verdad) cuando quisieras. ¿Y eso quién lo hace ahora? Recibimos el mensaje de que nunca estamos suficientemente preparados, y no lo digo yo, en parte, lo dice Meg Jay, o al menos dice, que retrasamos más las cosas para no tomar decisiones importantes. Meg Jay dice que los 20 es la edad y el momento crítico en el desarrollo adulto y que si hay algo que queramos cambiar es el momento de hacerlo, pero, ¿por qué no lo hacemos? ¿por qué esperamos a hacerlo en un futuro?

lunes, 3 de abril de 2017

Dulce introducción al caos.

"Él nunca había tenido un rumbo fijo. Aunque lo buscaba. Aunque no lo sabía. No tenía ninguna preferencia sobre qué ser, pero quería ser algo. ¿El qué? No lo sabía. Ni sabía por dónde empezar. No veía que encajara en ningún lugar. Tampoco tenía intereses comunes al resto, ni gustos parecidos, ni por supuesto, aficiones parecidas. Dire Straits, Bram Stoker y Tarantino no encajan mucho dentro de determinado rango de edad, aunque él disfrute con un solo de guitarra de Sultans of Swing. 

Él siempre había sido callado, tímido, introvertido y poco seguro de sí mismo.  A él le cuesta pedir ayuda. Y confiar en alguien. Y por supuesto, tratar asuntos en voz alta. Tampoco sobresalía especialmente en nada, siempre había otros que eran mejores en algo, sacaban mejores notas, destacaban en alguna habilidad. Con ganas de aportar cosas nuevas, pero con una mochila tan grande de inseguridades que casi no le dejaban dar un paso. Creería que eso cambiaría con el tiempo, con la edad y con la experiencia. También siente que no tiene nada que aportar. Pero también sabe que no puedes obtener distintos resultados si siempre haces lo mismo, porque elegir no hacer algo es también una elección. 

Por supuesto, no tenía nada claro lo que quería hacer con su vida. Por supuesto, ahora tampoco. Él no se encuentra. De hecho, él ahora está más perdido. ¿Qué hacer cuando la brújula deja de señalar el norte? El tiempo se acaba. Él sigue explorando, pero no hace más que perderse. Tic tac. No sabe qué quiere ser, no sabe cómo encontrarse, no sabe qué hacer después. Le gusta un poco de esto y un poco de aquello, pero no conoce lo suficiente para saberlo. No quiere acomodarse en algo que le hace sentir vacío, aunque es más fácil que encontrar un puerto seguro al que amarrarse, a salvo de las tormentas. Parece que todos encuentran su sitio, antes o después. ¿Será él tan autoexigente,tan inseguro, y al mismo tiempo, tan inconformista, que no termina de ubicarse? ¿Se puede ser todo eso a la vez? ¿En qué momento ésto ha pasado de ser asunto a inquietud? Realmente no tiene cinco asuntos a tratar. Tiene uno, pero es un desplegable. Y eso que no le gusta el drama.".
 


Y por supuesto, él nunca fue él.