lunes, 18 de septiembre de 2017

Introspectiva. Primera parte.

Reorganiza, acumula, enfoca y lánzate al vacío.
Sólo así podrás mantenerte entero. 

Ella:  Vaya, si es la desaparecida...

- No empieces con la coña, que no me he ido precisamente de juerga...

Ella: A mí me has tenido encerrada desde la última vez, no te he visto el pelo en todo el verano

- No me vengas con esas, que decidiste salir en junio y casi te cargas el TFM justo al final.

Ella: Perdona, pero yo no salí en junio. Tú me sacaste ese día.

- Qué pesada eres...

 Ella: ¿Por eso tengo nombre? ¿Aun a riesgo de que parezcas más loca todavía?

- ¿Más? ¿Aún?

Ella:No me hagas hablar.

- Tienes nombre porque ya te encargaste en junio.

Ella: Mira, vamos a dejar el tema... además, desde la última entrada del guerrero estás más...

-.¿..más?

Ella: Intensa de lo normal.

- Voy a empezar a pasar de tus comentarios.

Ella: ¿Qué tal vas de eso que tenías?

- ¿A qué te refieres?

Ella: A tu rumiación tóxica.

- Hablas como si fuera una enfermedad.

Ella: (Carraspeo).

- He tenido un proceso curioso este verano.

Ella: ¿Un proceso de qué?

- A nivel de identidad

Ella: ¿Por qué?

- En su momento no estaba en predisposición de pensar en nada. Ahora sí.

Ella: Proceso, en predisposición... no sé qué te ha pasado este año, pero si le sumamos más palabrejas que usas raras rollo transiciones...

- Calla. He notado cierto... ajuste.

Ella: ¿Ajuste?

- No te lo sé explicar. Todavía estoy explorando sobre ello.

Ella: ¿Y no será un poco síndrome de Estocolmo? Que tú eres mucho de síndromes, como el de la pata de la tortuga...

-  ¿No hay un botón aquí donde sacarte el dedo?

Ella:Me dejas con la intriga. ¿No has llamado a la entrada "introspectiva?"

- Sí, hasta donde yo quiera.

Ella: Y luego la mala soy yo.

- ¿Cuál crees que es el principal problema?

Ella: ¿Tuyo?

- No puedes dejarme tranquila ni un segundo.

Ella: Eres tú la que no te dejas tranquila.

- Haces que esos desastres vengan de forma recurrente a mi mente
 
Ella: Sin esos desastres no serías quien eres.

- A veces me da la sensación de que nos escudamos en frases como esas para intentar sentirnos menos culpables.

Ella: ¿Eso lo has aprendido este verano?

- ¿Ya te has tenido que cargar la magia?

Ella: ¿Publicarás esta conversación o la dejarás en borradores como las otras que hemos tenido?

- Aun no lo sé.

Ella: Esta conversación es... un montón de incoherencias.

- Pero, ¿tú estás conmigo o contra mí?

Ella: Contra ti siempre.