jueves, 15 de junio de 2017

El guerrero corta las cadenas


Nunca más será el mismo lugar. 
Nunca más seremos los mismos. 



"Durante largo tiempo has sido esclavo de tu debilidad. 
Hay una tarea delante de ti. 
Sabes que debes hacerlo, pero lo has estado postergando. 
Ya sea porque será doloroso, o porque te sientes incapaz de hacerlo. 
Pero no puedes dejar de oír tu voz interior. 
En algún momento deberás tomar las riendas del carruaje. 
Así es que asume tu condición de Guerrero y cumple con tu deber ahora. 
Es un acto ciego, sin arrepentimiento posible una vez iniciado. 
No prestes atención ni a tu comodidad, ni a tu pereza ni a tu indulgencia. 
Menos aún a los ignorantes de piel mustia y mirada opaca. 
Blande el hacha y corta las cadenas. 
Sólo entonces serás liberado."

El Oráculo del Guerrero. Lucas Estrella.

lunes, 5 de junio de 2017

La botella de plástico.

Estoy contigo y soy tú,
Convivo agusto con mi hermana, la certeza, tus certezas...

Hace poco me han dicho esta frase "aprender se aprende aprendiendo". También "aprender a solucionar problemas se aprende teniendo problemas, no solucionando problemas de los demás". Por lo tanto, a gestionar la incertidumbre se aprende... igual. 

Pero no soy vieja. De hecho no soy vieja ni joven. 
Soy.

Desde que empecé Counselling, además del empeño puesto en los contenidos de la asignatura; y también en los procesos, en llevarlo a la práctica, y en saber cómo llevarlo, han sucedido varias cosas, pero el asunto principal ha sido la incertidumbre, que ha movido con hilos todo lo demás. Pero, ¿qué es incertidumbre? ¿Qué significa incertidumbre? ¿Al menos para mi? 

Y soy desde que pusisteis nombre a las certezas llamándolas aire, agua, tierra y fuego; 
desde que le pusisteis nombre al Sol. 
Necesitastéis y necesitais poner nombre a las cosas.
¿Qué serían las cosas si no tuvieran nombre? 

Para mí es ese constante no saber. No saber qué esperar, qué va a pasar, cómo, cuándo y por qué. Guiarme de mis mapas, de lo que yo interpreto, de lo que yo creo que entiendo, y a partir de ahí, hacer lo que creo que tengo que hacer, suponiendo que lo hago bien, sumándole puntos a mi inseguridad y provocando un desequilibrio en mi autoexigencia. Tomarte las cosas en serio sin ser consciente de si es correcto. Y al mismo tiempo, discutir contigo misma porque no te queda más remedio que fiarte de ti. Aunque no lo sepas. Y lo que es peor, aunque no confíes. 

Soy tus referencias que ahora son y luego ya no... 
No soy todo; pero todo es yo

Lo bueno y malo de la incertidumbre es el vacío legal que deja. En lo deseable. En lo esperable. 


Soy la libertad y el yugo.
Soy la libertad del pensamiento y la relación.
Soy el yugo de las certezas que reconozco que todas y todos -como humanas y humanos -necesitáis.


Y en la capacidad de cambio y transformación. ¿Qué sentido le das? ¿Por qué es importante? ¿Qué significa para tí que lo hace excepcionalmente valioso? Aun no estoy segura de qué es lo que sé, sé que hay cosas que aún no sé, que hay cosas que creo que sí, y que hay otras que día a día se van acomodando. Y lo notas. Te transformas. ¿Cómo lo notas? Porque lo sabes. No eres la misma persona. Y no volverás a serlo, aunque cambies. Como la botella de plástico. 

Cambiar de lugar la botella de plástico.
Es un cambio. De lugar. La botella es la misma. 
Si la quemas: revolución.
La botella ha dejado de ser lo que era y ha pasado a ser otra cosa. 
La botella no tiene nada que ver con lo que era antes. 
No volverá a ser la misma. 

Como yo.
Nunca somos iguales, siempre estamos en procesos, en transiciones, en cambio y transformación. ¿Por qué ha sido importante Counselling? ¿Qué es lo que lo hace distinto al significado que le dan otras personas? Por el significado que le doy. Por mi mapa. Somos significados. 

No solo es importante lo que aprendo y cómo lo aprendo, que desde hace poco, pongo más empeño en entender ese cómo, sino todo en lo que ha desembocado Counselling. Tanto desde mi perspectiva de Counsellor como de cliente, sobre todo a nivel personal.

Una de ellas es a gestionar la incertidumbre, tanto en mi rol de cliente como de counsellor. En una sesión de Counselling no sabes qué vas a hacer o qué preguntas vas a realizar, ya que tiene que adaptarse a cada persona, es un proceso dinámico que se construye entre los dos, en interacción. Permitiendo que la persona explore su punto de vista a partir de una indagación compartida.

El diálogo es generativo.
La transformación ocurre en el diálogo y a través de él. 

No llevarlo todo bajo control puede producir (y de hecho, produce) incertidumbre. A mi, por lo menos. A lo largo de las sesiones tenía cada vez más dudas y menos certezas, tardé en descubrir que de eso se trataba. Que se estaban generando espacios de aprendizaje. Que el objetivo no era ser consciente de hacer buenas preguntas, sino de reflexionar junto al otro, ver lo no visto, hacer explícito lo implícito.

Lo importante no es lo que yo le diga, 
sino que el diga lo que espera de mi, que cree que puedo hacer.

Y que a partir de las respuestas de la otra persona, indagar, ya que aprendemos de la experiencia. En mi caso parece que a veces se me olvida,  y sigo buscando la receta, saber que lo hago bien porque alguien que sabe más me lo dice, confundiendo la certidumbre, la destreza y las técnicas con la competencia.

Todos los participantes cambian porque cada uno construye algo nuevo 
y diferente a partir de compartir, explorar, conectar 
y entrelazar las voces propias y de los otros. 

Mas allá de las preguntas, vuelvo al proceso de aprender a construir significados. En saber que yo no soy la que tiene que producir cambios, sino que se producen entre los dos. 


Somos significados y significamos conceptos muy diferentes paralas diferentes personas. 
También para nosotros mismos. 
Entender todos los significados atribuidos a una sola persona es imposible, 
por eso no podemos decir cómo actuar ante una persona que nos consulta por el motivo que sea




 
Lo que si que podemos hacer es dialogar, hablar, charlar y aprender a pensar bonito. 
Pensar con. 


Hay más, pero... 

Continuará...